lunes, 27 de abril de 2009

Reflexión sobre la pandemia

Los últimos acontecimientos relacionados con la gripe porcina han resucitado el miedo general a una devastadora pandemia a nivel mundial. Hace pocos años surgió la peligrosa gripe del pollo, un brote similar que desapareció en cuanto las multinacionales farmacéuticas consiguieron vender a mansalva un antigripal genérico a precio de milagroso remedio específico. En esta ocasión el peligro es máximo, caducados ya los gallináceos antigripales, es obligación de los gobiernos proporcionarnos una ilusión de seguridad, y qué mejor manera para ello que hacer generoso acopio de algo que tiene la efectividad de un gelocatil.

Sin embargo, este no sería el blog científico que es, si no mencionara que el gobierno chino tiene abierta una nueva vía de investigación en relación a este tipo de pandemias. Basada en el controvertido principio, desde el punto de vista occidental, de que nuestro cuerpo dispone de todas las armas necesarias para enfrentarse a cualquier enfermedad, el tratamiento (todavía en fase experimental) se basa en la estimulación de ciertas partes de nuestro organismo para, de esta manera, hacer frente a la enfermedad con las defensas bien altas. Mi opinión personal es que el método chino adolece de una importante falta de privacidad y se intenta atacar el problema desde una óptica equivocada. Algunos dirán que es más importante la salud que la privacidad, yo lo que digo es que será importante pero que sigue adoleciendo, y no deja de adolecer porque algunos digan que no adolece. En cuanto a mi rotunda afirmación de que se intenta atacar el problema desde una óptica equivocada, creo que es fácil de entender para todo aquel que haya sufrido una gripe y haya tenido que guardar cama: la prevención está muy bien pero ¿qué pasa con las personas que ya están afectadas?, ¿debemos dejarlas sufrir su enfermedad en soledad y abandonarlas a su suerte?... tal vez sea mejor mostrar una imagen del tratamiento, y proseguir después con mis argumentaciones.

el mencionado procedimiento terapéutico


Bueno, seguro que la mayoría de vosotros estaréis encantados con el tratamiento chino, pero yo sigo subrayando una importante falta de privacidad, intolerable ante mi refinada educación europea. Es que no me da la gana, abomino de esa costumbre china de pensar que el recato y el pudor son conceptos burgueses de los que hay que desprenderse. ¿Y qué decir ante el método empleado?... absolutamente demodé, poco satisfactorio desde un estricto punto de vista médico, científicamente pobre, e inaceptable desde el punto de vista de la fe católica...los adjetivos negativos se me agolpan y la cólera se apodera de mi. Y a lo que iba antes, imagina lector que caes enfermo y estás malito en la cama, que a causa de la fiebre te duelen todos los músculos menos uno y que piensas "bueno, qué se le va a hacer, he caído enfermo víctima de esta pandemia, voy a llamar a las autoridades sanitarias", y te viene a casa una voluntariosa enfermera dispuesta a aplicarte el tratamiento, que consigues convencerla con mucho esfuerzo que ese tratamiento es susceptible de mejora y que tú sabes mejor que nadie lo que más le conviene a tu organismo, de la absoluta superioridad en todos los sentidos de lo oral frente a lo manual, y que cuando ya estás mentalizado y con las dos manos detrás de la cabeza a modo de cómoda almohada, vas tú y haces una petición de lo más normal "¿oye, te importaría cantarme alguna canción bonita antes de?", y va la tía y resulta que tiene una voz angelical, y tú ahí todo enfermito y sensible pensando que si la chinita canta tan bien lo que viene a continuación tendrá un valor terapéutico excepcional, y va la tía, se quita la protectora mascarilla antimicrobiana y resulta que tiene el mismo careto de la inglesa esa que canta tan bien. A tenor de esta pavorosa posibilidad, ¿es o no es una manera equivocada de enfocar el problema?

11 comentarios:

Blogger engelson ha dicho...

Las mujeres pueden estar tranquilas porque mis fuentes me confirman que existe un tratamiento específico para ellas, desde mi punto de vista tan poco adecuado como el que muestra la foto anterior. Aunque en este caso concreto no me siento autorizado a opinar, es muy posible que el legendario atractivo de la población masculina china tenga efectos sobre las tías que no hayan sido estudiados en su benéfica totalidad.

27 de abril de 2009, 19:50  
Blogger Orayo ha dicho...

Que grande la entrada. Yo tambien cai en el error de pensar que lo oral seria mejor que lo manual. Pero en fin, te queda el consuelo de cerrar los ojos y dejar volar la imaginacion.

salu2

27 de abril de 2009, 20:28  
Blogger Joss ha dicho...

Sí, sí, sí, buen argumento y la foto...genial :)
2 cosas que comentar, más bien relacionadas con el post anterior; la primera es ¿por qué pones las explicaciones entre guiones? me ha llamado la atención porque sólo conozco una persona en el mundo que lo hace así. La segunda es que ¿dónde se pone el contador ese que dices? El objetivo de mi blog es que lo lea cuanta más gente mejor y han pasado tres días desde que empecé a publicar sólo tengo tu comentário, con lo cual, no sé cuanta gente lo lee. Sin más.

27 de abril de 2009, 22:36  
Blogger El Hombre de la Pústula ha dicho...

Genial entrada, con un valor añadido: nos evita a los demás dar nuestra propia opinión acerca de la crisis pánica, estando ya como está aquí todo dicho y bien dicho.

En otro orden de cosas, está claro que en China hay otro concepto del arte de la mamporrería.

28 de abril de 2009, 10:29  
Blogger engelson ha dicho...

Orayo: no sé, si cierras los ojos quiere decir que después los tienes que abrir y enfrentarte a la fea realidad, es un tema muy filosófico pero no lo tengo claro

Joss: lo de los guiones lo habré copiado de algún sitio y lo del contador de verdad que no tengo ni idea, yo buscaría en gúgel, suerte con el blog, yo si veo un post de una tía que empieza "Por la mañana noté cierto escozor en la zona anal" no puedo evitar ponerme muy tierno. Suerte otra vez y besos

Pustular: desde luego la reflexión es definitiva pero este tema tiene mucho juego, espera a ver como el virus muta y lo que ahora son gente griposa se conviertan en muertos vivientes, el apocalipsis va a chegaaar

respecto al arte chino, las terapeutas parecen muy serias y profesionales pero sigo subrayando lo de la privacidad, también es cuestión de gustos pero yo para la zambomba, espero a las navidades

29 de abril de 2009, 11:17  
Blogger Folken ha dicho...

He estado hablando con el hijo bastardo comunista de Kai Sai Chec ese, y me ha dicho que en el PCC ya han pensado en el tema de la privacidad. Junto al pricedimiento se aplicarán sobre el paciente unas anteojeras.

29 de abril de 2009, 11:33  
Blogger Folken ha dicho...

jeje, he escrito pricedimiento.

29 de abril de 2009, 11:34  
Blogger Joss ha dicho...

seh seh seh

Cada entrada empezará como tenga que empezar, digo yo. Gracias por los comentarios chic@s.

29 de abril de 2009, 15:24  
Blogger engelson ha dicho...

Folken: si a esas anteojeras le añaden unos cascos con música del fary a todo volumen, la experiencia puede ser más privada, aún asi...

Joss: pues claro que sí, yo solo digo que es muy tierno, y lo digo de verdad y en serio, guapa

30 de abril de 2009, 7:55  
Blogger la escapa·ratista ha dicho...

Al no ser ni china, ni enfermera y haber dejado la cruz roja hace muchos años, en principio, no voy a comentar nada sobre el reflexivo tema. No obstante, te conmino a investigar sobre los benéficos efectos del legendario atractivo de la población masculina china y sus posibilidades de implantación en el mundo occidental. Aquí, si me siento autorizada no tanto a comentar, sino a dar mi personalísima opinión: hay que dar una oportunidad a los feos. Dentro de unos límites, por supuesto. Límites que podrían ampliarse hasta el infinito sustituyendo la camilla, por una mesa-camilla. Ojos que no ven, benéficos efectos.

7 de mayo de 2009, 21:19  
Blogger engelson ha dicho...

escapa, tú conminas y yo obedezco, si vieras los chinos con los que suelo cruzarme, caerías rendida a sus pies, seguro que tienes un gusto exquisito

bella ella

8 de mayo de 2009, 17:10  

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